Islandia, crisis y revolución
Islandia. Una forma diferente de enfrentarse a la crisis
2011 se está presentando como el año de las revoluciones. Las terapias de choque neoliberales y la especulación en alimentos y energía ha abierto la caja de pandora de la juventud
desesperada condenada al paro y a la miseria por el neoliberalismo. Mientras la atención (y el pánico) se fija en el colapso de las dictaduras norteafricanas apadrinadas por
Washington y la Unión Europea, en el norte se está desarrollando un proceso de plantar cara a la crisis muy distinto al de las devaluaciones internas que se están implementando en
Irlanda, Grecia, Portugal, Países Bálticos y España.



Rebajas, no saldos
ni promociones. Para comenzar, lo primero que expone la legislación es que los productos que se vendan bajo la categoría de rebajados tienen que haber formado parte de la oferta
habitual del comercio durante, al menos, un mes, deben contar con la misma calidad que antes y deben mostrar su precio original y el nuevo precio rebajado. No se considerarán productos
rebajados aquellos que se saquen expresamente a la venta para la ocasión. El consumidor debe saber, de este modo, que el comerciante no podrá venderle como productos rebajados saldos, es
decir, bienes defectuosos, deteriorados o pasados de moda (los denominados outlets), ni productos en promoción.
Precios escritos a
mano, bajo sospecha. Un indicio de conducta fraudulenta por parte del comerciante puede ser escribir manualmente el precio de sus artículos. Si así ocurre, es muy fácil
"engordar" el precio inicial de venta y mostrar como rebajado la misma cantidad con la que realmente se estaba vendiendo el artículo antes de iniciarse el periodo de descuentos. En muchas
ocasiones, es fácil comprobar que un producto sigue manteniendo el precio de venta anterior al periodo de rebajas ya que, con cierta picaresca, el comerciante ha cambiado su etiqueta para
elevar el precio inicial y exponer como rebajado su antiguo precio.
El derecho a la
devolución. En este terreno, sin embargo, las diferencias entre comercios pueden ser muy notables. La legislación deja vía libre a las empresas para fijar sus pautas de actuación
y no obliga a aceptar la devolución de ningún producto, salvo que esté defectuoso. Sin embargo, en los últimos años, sí que se ha extendido masivamente la devolución (incluso por el
dinero en efectivo) como forma de fidelizar y atraerse usuarios. Una buena práctica por parte del comerciante será aceptar las devoluciones en periodo de rebajas si así lo hace durante el
resto del año. No es de recibo que cambie sus propias normas de forma arbitraria. No es, al menos, una buena estrategia comercial para ganar clientes, aunque legalmente puede aplicar la
política de devoluciones que desee a su antojo. Ante la duda, lo apropiado antes de adquirir un bien en rebajas es preguntar sobre la posibilidad de devolverlo. Para hacerlo con todas las
de la ley, en todo caso, el bien deberá conservar su etiquetado y envoltorio original y el consumidor deberá presentar el correspondiente ticket de venta.
Pago con
tarjeta. En rebajas, como el resto del año, si un establecimiento admite el pago con tarjeta, debe hacerlo también en este periodo. En cualquier caso, la ley no establece una
pauta general en este terreno. Cada comercio goza de libertad de actuación. Por tanto, es posible que no la acepten pero, para ello, deben anunciarlo de forma bien visible con algún tipo
de cartel. No obstante, lo que no deben hacer los comerciantes es obligar al cliente a pagar un recargo por pagar con la tarjeta durante las rebajas.






